Existe un abanico enorme de situaciones que pueden llevar a una persona a buscar apoyo psicológico. Para algunas personas es relativamente sencillo identificar el momento adecuado para acudir a un proceso psicológico o psicoanalítico, no así para todas; en México la cultura de la salud mental no está tan afianzada como en otros países, lo cual puede llevar a dudar si es necesario comenzar un proceso terapéutico.
Existen 4 aspectos esenciales, que al verse afectados de manera significativa indican que es momento de acudir a terapia:
•Funcionalidad
•Control de las emociones
•Vínculos
•Satisfacción vital
Todos estos elementos están interconectados pero puede que en alguno de ellos sea más fácil ubicar una falla o afectación. A continuación se profundiza en cada uno.
Funcionalidad
Se pueden observar diversos factores que influyen en el quehacer cotidiano, algunos ejemplos son los desórdenes del sueño o alimentación, el rechazo a realizar las actividades por algún problema con otra persona o incluso la poca disposición a cumplir con las obligaciones diarias.
En ocasiones la funcionalidad se puede ver afectada en una área específica ya sea laboral, familiar, la vida en pareja o incluso el disfrute personal. Puede que por sufrir de insomnio no se cuente con la suficiente energía en el trabajo o la paciencia para lidiar con quiénes se convive. O también suele suceder que se descuida la vida familiar por no saber poner límites en el trabajo, incluso, la vida romántica no prospera porque no ha habido una separación sana de la vida familiar.
No podemos abarcar aquí todos los ejemplos, pero aún cuando se identifique el origen de la problemática no siempre es tan fácil resolverla o incluso no se alcanza a dimensionar el alcance que tiene, es por ello que si algo ha dejado de funcionar en la vida lo más conveniente es apoyarse en un profesional para encontrar la forma de solucionarlo y construir un nuevo equilibrio.
Control de las emociones
Las emociones son parte del día a día, todas son útiles y es natural sentirlas. Incluso aquellas que son incómodas, como el miedo, el enojo o la angustia son necesarias para el autocuidado.
Sin embargo, cuando la emoción inunda a la persona puede causar diferentes tipos de daños. Un exceso de tristeza o aburrimiento puede provocar una renuncia a los diferentes aspectos que antes estaban plenos de sentido, como proyectos, relaciones o intereses. Un mal manejo del enojo puede generar conflictos con personas que nada tienen que ver con esa emoción experimentada, alguien “paga los platos rotos” de un enojo que surgió en otro lugar. El miedo es una emoción que ayuda a preservar de algún peligro, pero un exceso del mismo puede impedir que una persona siga desarrollándose.
En la actualidad es más común escuchar a personas que experimentan ansiedad frente a diferentes situaciones cotidianas, la cual en algunas ocasiones proviene de una experienciao escenario temido que requiere atención de un profesional, ya que el exceso de ansiedad paraliza y desgasta al individuo. Éstos son sólo algunos ejemplos de cómo las emociones y su mal manejo pueden afectar el desarrollo personal. Existen diversas formas en que esto puede presentarse y en una psicoterapia se puede aprender a contener y redireccionar las emociones de manera asertiva.
Vínculos
La relación que existe con los seres queridos es una de las más importantes en el ser humano y al verse afectada impacta proporcionalmente en la vida de cada uno de los participantes.
Hoy en día llegan a la clínica psicoterapéutica muchas personas que sostienen relaciones dañinas con otros y consigo mismos, el objetivo en estos casos, sería identificar y entender qué aspectos propios e inconscientes les han llevado a relacionarse de manera tan agresiva, melancólica o perjudicial con alguien más y con ellos mismos, ya que no sólo se trata mal al de enfrente, muchas veces esa misma persona también se trata mal a sí misma.
La idea es evitar formar más relaciones dañinas en un futuro y poder salir de aquellos patrones repetitivos que han causado tanto malestar.
Ocurre a menudo que la persona no se da cuenta de cómo la forma en la que se está relacionando le deja en pérdida. Esto puede ocurrir de varias formas, ya sea económica o emocional, en nombre del amor se pasan por alto algunas actitudes que pueden llevar paulatinamente al empobrecimiento y a la desvitalización.
Satisfacción vital
La satisfacción vital es una brújula esencial para darse cuenta si el estado en el que uno se encuentra es adecuado o no. Si la persona se siente insatisfecha, aburrida o malhumorada constantemente es signo de que hay algo que no está funcionando bien, pudiera ser cualquiera de los puntos abordados anteriormente en este artículo. El reto es identificar qué es lo que está fallando en el equilibrio de la persona.
Como se mencionaba antes, no todos ubican qué vínculo o aspecto emocional es el que les está afectando tanto, quizás por algún “punto ciego” o sesgo que pueda tener.
No es necesario llegar a un proceso terapéutico con el motivo del malestar identificado específicamente, si hay ya una insatisfacción vital constante es indicio suficiente para empezar una psicoterapia psicoanalítica. Él o la terapeuta apoyarán a la persona en la exploración de la raíz o raíces del conflicto.
En conclusión, si se nota una alteración significativa en los aspectos aquí descritos es un buen momento para iniciar un proceso terapéutico, en el cual se podrán trabajar todas las áreas que componen el bienestar personal de manera conjunta y simultánea.
Ya sea la funcionalidad, el control de emociones, o los vínculos lo que está afectado en la persona, un proceso psicoterapéutico ayudará al paciente a crecer y sanar.
Y aunque los malestares y conflictos son los principales motivos para empezar un proceso de este tipo, no son enteramente necesarios para acercarse a una psicoterapia, ésta también puede ser tomada simplemente con el objetivo de conocerse mejor a sí mismo (a).
¡Nunca es tarde para trabajar en tu salud mental!